Es una técnica en programación donde una función se llama a sí misma para resolver un problema. Cada llamada recursiva trata de resolver una parte del problema, hasta que se alcanza una condición base que detiene la recursión.
Cuando lavas y apilas platos en una cocina, sigues un proceso recursivo:
Las muñecas rusas son un ejemplo clásico de recursividad en objetos físicos:
Cuando subes un tramo de escaleras: